
La anatomía de los peces está diseñada para permitirles vivir y desplazarse eficientemente en el medio acuático. Su cuerpo suele dividirse en tres partes principales: cabeza, tronco y cola, todas adaptadas para reducir la resistencia al agua.
En la anatomía externa, destacan las aletas, que cumplen funciones específicas. Las aletas dorsales y anal aportan estabilidad, las pectorales y ventrales permiten maniobrar, y la aleta caudal es la principal responsable del impulso. La piel está recubierta por escamas y una capa de mucosa, que protege al pez de infecciones y facilita el nado. También es importante la línea lateral, un órgano sensorial que detecta vibraciones y movimientos en el agua.
En cuanto a la anatomía interna, los peces poseen órganos esenciales como las branquias, encargadas de la respiración; el corazón, que bombea la sangre; el sistema digestivo, adaptado al tipo de alimentación; y la vejiga natatoria, que regula la flotabilidad en muchas especies. Además, cuentan con un sistema nervioso que coordina el movimiento y la respuesta a estímulos externos.
Comprender la anatomía de los peces es fundamental para la biología, la pesca y el mantenimiento adecuado de acuarios.

